Accidente esquiador de montaña

Accidente esquiador de montaña. Pico Tres Mares (Cantabria) cara norte

4 de abril de 2017

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Motivo del análisis

Caída de un esquiador tras saltar un esquí de la fijación mientras se hacía un descenso por nieve no tratada.

Introducción

Marco geográfico

El descenso con esquís de la cara norte del pico Tres Mares (Hermandad de Campoo de Suso) en la Comunidad Autónoma de Cantabria, se puede considerar una bajada comprometida con nieve dura, y expuesta por los riesgos que entraña una caída en este lugar.

Condiciones ambientales

Actividad en nieve ya entrada la estación de la primavera. Nos encontramos poca nieve en cotas bajas y medias en caras sur, junto con acumulaciones de nieve en las vertientes nortes en cotas inferiores, que es precisamente donde se produce el accidente de esquí. Debido a la estación más cálida primaveral, que potencia el rehielo nocturno, encontramos nieve muy dura a primeras horas de la mañana; la cual permanece en este estado durante más tiempo en las caras norte menos insoladas. En el momento de la actividad se percibía una fina capa superficial suelta en la zona norte, que en principio facilita trabajar bien a los cantos de los esquís. El tiempo meteorológico esperado era soleado sin viento.

Datos de los implicados

Se trataba de un grupo de cuatro personas, formado por miembros de la sección de montaña de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Ertzaintza, todos con experiencia en esquí de montaña, y que portaban material adecuado para desenvolverse en terreno nevado.

La actividad estaba incluida dentro de los entrenamientos de técnica invernal que realiza la sección de montaña periódicamente durante la temporada invernal.
Relato de los hechos por el líder del grupoEl 3 de abril estacionamos en la estación de esquí de Alto Campoo, en la zona llamada El Chivo que se encuentra a mitad de la estación, dado que queda poca nieve. Somos un grupo compuesto por cuatro compañeros de la sección de montaña de la Ertzaintza.
Nos equipamos con el equipo de esquí de travesía y sobre las 10:30 iniciamos un entrenamiento de técnica invernal ascendiendo con esquís por la pista denominada Tres Mares.

La pista nos deja en la base de la cima del Pico Tres Mares al que ascendemos. En su cima hay un mirador donde nos quitamos los esquís y una vez colocados en la mochila accedemos destrepando a la arista que une el Pico Tres Mares con Peña Labra. Tras este destrepe nos ponemos los crampones para acceder hasta una zona donde hemos decidido ponernos los esquís, para realizar el descenso de la cara norte del pico Tres Mares esquiando.
Al progresar con los crampones percibo que la nieve está dura, pero tiene una fina capa superficial que permitirá trabajar bien a los cantos de los esquís; así que una vez llego al sitio donde habíamos determinado ponernos los esquís me quito los crampones y me los calzo.
El plan que tenemos establecido para el descenso es realizar una diagonal dirección a Peña Labra, buscando una pala que confluye en una canal ancha y cómoda por la que finalizar el descenso.

A las 11:50 y ya todos listos, inicio el descenso derrapando, para perder cota y librar una serie de piedras que no me permiten el paso hacia la diagonal que quiero trazar. La pendiente es muy pronunciada y decido realizar un giro, y así encarar la diagonal. En este momento me salta el esquí derecho, me desequilibro y caigo al suelo. Rápidamente empiezo a deslizar pendiente abajo.

Todo lo que paso a describir ahora sucede en segundos, aunque por la cantidad de información que voy procesando parecen minutos. No sé describir la cantidad de pensamientos que te pasan por la cabeza a la misma vez, y la velocidad a la que el cerebro es capaz de aceptar o descartar algunos de ellos. Lo primero que me viene a la cabeza es pedir ayuda a mis compañeros, pero sé que es inútil… así que acto seguido intento detenerme con el esquí que aún tengo puesto y con los bastones. Viendo la velocidad que estoy cogiendo en poquísimo tiempo sé que auto detenerme va ser una utopía, pero no pararé de intentarlo hasta abajo. Me salta el segundo esquí y entonces me pongo en posición de auto detención, clavando el mango del bastón en la nieve con todas mis fuerzas, pero la velocidad lejos de disminuir va aumentando a medida que caigo pendiente abajo. Entonces sé que mi única posibilidad para sobrevivir es conseguir dirigir mi caída hacia la izquierda, para así entrar en la canal de nieve, puesto que si continúo cayendo en la línea en la que voy observo que está lleno de piedras y hay varios cortados.

Caigo y caigo a toda velocidad (posteriormente al ver los datos del Garmin en el que iba grabando la actividad se refleja una punta de velocidad de 58,6 km/h) cambiando de posiciones por los golpes y dando saltos. En todo momento voy intentando volver a hacer auto detención, hasta un momento en el que veo que voy directo a las rocas…Pienso que mis opciones se han acabado…No me rindo y me pongo en posición de seguridad en aguas bravas. Voy a toda velocidad y cuando estoy a punto de impactar contra la roca despego y salgo volando por encima de ellas, cayendo no sé cuántos metros más abajo y sintiendo como mí rodilla derecha se ha fracturado. Pensamientos contradictorios…Estoy vivo pero menuda lesión me he hecho… Aunque aún no me he detenido. Continúo pendiente abajo manteniendo la posición de barrancos y sujetando con una mano la pierna derecha para evitar más destrozos en la misma, hasta que finalmente me detengo.

El dolor es inexplicable. Saco mi móvil y llamo al 112. Les proporciono mis coordenadas y las condiciones meteorológicas y del terreno para la maniobra del helicóptero. Me intento colocar en posición de defensa (la que menos me dolía, si es que había alguna) hasta que llegan mis compañeros a ayudarme. No tardan en llegar, pero en estas situaciones el tiempo cobra otra dimensión de la relatividad. Me asisten y esperamos la evacuación por parte del helicóptero. Más o menos a la hora del aviso llega el helicóptero de SOS Cantabria y realizan el rescate sin mayor complicación.

Datos del accidente

Datos de la caída obtenidos del reloj Garmin Fenix3:COORDENADAS UTM LUGAR DE LA CAIDA: 30T 385595  4765999COORDENADAS UTM LUGAR DEL RESCATE: 30T 385488   4766362
Desnivel de caída desde cota 2139m a 1886mRecorrido 380 metrosVelocidad máxima 58,6km/h

Reflexiones sobre el accidente por parte del líder del grupo

Me gustaría empezar diciendo que evidentemente la suerte me ha salvado… Claro siempre nos salva la suerte, pero yo soy de la opinión que la suerte hay que buscarla… Dicho esto, igual que un accidente es una consecución de actos con mejor o peor acierto, salvar la vida también es una consecución de actos y decisiones que tomamos, y por supuesto de cierto grado de “suerte”.

Centrándome en el día del accidente quiero comentar que desde que iniciamos la actividad llevaba el casco puesto y ajustado, y que en el momento de acometer el descenso lo reajusté. El casco terminó inservible después de la caída con múltiples golpes.
Durante toda la actividad llevaba la mochila ajustada. En la parte de rescate en aludes llevaba la pala y la sonda, además en el interior los crampones protegidos en una funda, un pequeño botiquín, ropa de abrigo, guantes de repuesto… probablemente la pala me libró algún buen golpe en la espalda.
La ropa la llevaba cerrada y ajustada, guantes puestos y los bastones sin meter las dragoneras. Esto me permitió poder utilizarlos a modo de piolet para intentar auto detenerme.

En el equipo de esquí que llevaba monto unas fijaciones Dinafyt Turn2.0. Esta temporada he esquiado más de treinta días con este equipo, siendo algunas de las bajadas comprometidas, de máximas pendientes y con distintas condiciones de nieve. Las fijaciones las llevaba en modo descenso y sin ganchos, cordinos o similares. Y aquí llega a lo que más vueltas le he dado, ¿Las tenía que haber bloqueado, por lo menos hasta llegar a la zona más sencilla de descenso?
En ningún momento imaginas que te vaya a saltar un esquí, sino directamente hubiese continuado con los crampones hasta la zona más sencilla de descenso. Otra reflexión que he hecho tras el accidente es pensar si quizás subestimé la pendiente y dureza de la nieve. De ser así quizás tenía que haber iniciado el descenso con un piolet en la mano.

Por último y visto el resultado, no han sido pocas las veces que he pensado que al caerme yo quizás se salvaron mis compañeros, porque el resultado de una caída no era muy halagüeño.

Tengo que valorar positivamente la sangre fría de mis compañeros. Al acometer mi rescate primero se protegieron ellos, poniéndose los crampones de nuevo y bajando con la máxima seguridad posible dentro de la velocidad a la que llegaron hasta donde yo estaba. Esto es muy importante tenerlo claro. Lo primero es la seguridad de quien te va a ayudar. Además, uno de ellos permaneció en la zona de la caída, que era un punto más alto, y manteniendo cobertura telefónica, por si acaso en el lugar al que había caído no la hubiera.

Análisis causal del accidente por parte del Comité

Ciertamente el análisis del relator es muy clarificador y un ejemplo de lo que se debe hacer y de aquello que se debe evitar. No obstante se trata de alguien con gran formación y experiencia. Un observador inexperto puede caer en la justificación o causalidad del accidente en el hecho de la mala o buena suerte, aunque la fortuna siempre juega. No es el caso de nuestro protagonista cuyo análisis es altamente productivo y le servirá a su grupo para mejorar en el futuro porque de errores se nutre el aprendizaje y de golpes el sentido común.

El análisis sobre la revisión de su material es muy acertado, pero no podemos olvidar que el hecho de sentir que nuestro nivel de competencia físico-técnica es alta, influye sobre nuestro proceso de toma de decisiones, haciendo que asumamos actividades de mayor riesgo porque la percepción de éste disminuye inconscientemente.

Este principio de la homeostasis del riesgo, del más difícil todavía y ahora sin red, es el abc de como asumimos el riesgo y la búsqueda de nuevos desafíos dentro de la actividad montañera. Nuestra preparación aumenta conforme entrenamos y cogemos experiencia pero cuando más alta es nuestra competencia, más riesgos asumiremos en esa búsqueda de equilibrio interno que necesitamos para sentirnos bien a nivel mental. No debemos olvidar que en montaña cuando mayor es el riesgo, el margen de error es menor y las consecuencias de pequeños errores pueden ser muy graves.

A todo esto se le juntan varios aspectos importantes que aumentan también nuestra expectativa de asumir más riesgos o influyen inconscientemente en su percepción. Por ejemplo, el hecho de verse protegido por un grupo de compañeros muy competentes, como son los miembros de su propio grupo rescate, y además, el encontrarse a finales de temporada donde nuestro nivel en esquí de montaña está al máximo y las oportunidades de bajar caras nortes difíciles se acaban. Estos hechos claramente pueden influir en la decisión y puede explicar que el accidentado en su análisis se pregunte que “quizás subestimé la pendiente y dureza de la nieve. Y de ser así quizás tenía que haber iniciado el descenso con un piolet en la mano”.

Y por último vemos como muy influyente en la decisión el rol del accidentado como líder, que organizó la actividad y asume la responsabilidad de bajar primero, lo que le empuja a asumir más riesgos de los que deberíamos en el mismo terreno donde no tenemos esta posición, o simplemente reafirmar con este hecho que tenemos razón demostrándolo. El quedar bien nos lleva a demostrar nuestra decisión con hechos, todo esto nos hace asumir más riesgos inconscientemente y no decidir con precisión.

Por otro lado, nuestro protagonista nos dice que una vez encarada la vertiente del descenso, a la que tuvieron que llegar por nieve muy dura con crampones, “se percibía una fina capa de nieve suelta en la superficie que permitiría clavar cantos para tener control del descenso”, Pero esas condiciones en ese punto determinado pueden no ser las que tengamos en todo el descenso…

Este tipo de terreno de nieve dura (o helada) provoca que la fuerza de las fijaciones sobre los esquís van a ser máximas por lo que aumenta la probabilidad de que pueda saltar un esquí, esto fue lo que paso finalmente y le llevo a perder el control. En este tipo de terreno aparece en la cabeza del esquiador la controversia en si es mejor bloquear o no bloquear las fijaciones. La primera opción evitaría que el esquí salte, esto nos permite ejercer más fuerza y control sobre el terreno nevado muy duro, pero conlleva otros riesgos como es otro tipo de lesiones en caso de caída. Caer a esta velocidad con dos esquís bloqueados en las botas da pocas opciones de defensa y por lo tanto nos exponemos a consecuencias más graves. Esto se puede deducir del estado en como quedo el casco y la pala que claramente le salvaron la vida. La idoneidad en la decisión de evitar que un esquí salte en una situación como esta fijándolos para que no salte siempre será complicado y es una opción que solo un experto, como es este caso, deberá decidir y asumirla. No se puede dar una razón única y general para todos los escenarios posibles sobre que es mejor o peor, son decisiones que exigen de mucha experiencia en este tipo de terrenos para saber que puede ser mejor para cada situación y deportista.  Aun así es normal que cree dudas una vez pasado el accidente.

Es de remarcar muy positivamente los pensamientos que pasan por la cabeza del accidentado en su caída, Se ve una actitud de lucha y sangre fría ante la evidencia de un final fatal y dentro del descontrol de sentirte deslizando a más de 50 kilómetros por hora hacia cortados y resaltes rocosos…Intentar detenerse con el bastón, posición de defensa, direccionar la caída hacia el lugar menos peligroso, … actitud necesaria y que debe acompañar al material adecuado cuando ya estamos en una situación desesperada. No hay duda que esta frialdad fue crucial para salvaguardar la integridad de su vida. Debemos estar preparados para mitigar las consecuencias, y no solo por llevar el material adecuado sino a nivel mental para permanecer y mantener la tranquilidad que nos lleve a decidir racionalmente.

Recomendaciones del Comité de Seguridad

El descenso por vertientes de este tipo son terreno de juego para gente muy experta y aun así el riesgo que se asume según las condiciones del terreno es importante. Tampoco debemos olvidar por otro lado el problema adicional de aumento del riesgo de aludes, por lo que son terreno que requieren de análisis profundos, mucha formación y alto nivel técnico.

Los terrenos helados y de nieve muy dura son territorio de crampones y piolet, y su uso para minimizar la caída es crucial. Recomendamos su uso en terrenos de este tipo y el uso de cuchillas en los esquís en su caso. Recordar que es importantísimo prever con antelación los cambios y buscar lugares cómodos y protegidos para colocárselos.

Aunque no están extendidos el uso de bastones con puntas de piolets pueden ser una buena opción para parar caídas en esquís, pero también tienen otros inconvenientes. En cualquier caso es importante practicar la autodetención con bastones y usando el regatón.
En el caso de caídas en nieve muy dura y hielo hasta los mejores piolets acompañados de las mejores técnicas de autodetención pueden no ser efectivas. Los primeros metros son fundamentales para intentar una autodetención.

Creemos que ser conservadores en este tipo de terrenos es la mejor opción y la actitud correcta para disminuir este tipo de accidentes, pero la emoción quizás no nos deje discernir claramente qué es ser conservador o no. Cuidado con las trampas mentales y las heurísticas que influyen en nuestras decisiones.

Agradecimiento

Nuestra más sincera gratitud y reconocimiento al cuerpo de la Ertzaintza por compartir esta lección aprendida, y por descontado a Miquel, el líder del grupo, por su exhaustivo, riguroso y completo análisis de los hechos. Igualmente gracias por las recomendaciones sugeridas. Con toda seguridad estas aportaciones evitarán que hechos similares vuelvan a producirse en el futuro.

Pon Atención: Esto es un análisis de un caso que te puede ayudar a ver defectos en tu toma de decisiones, en ésta y otras actividades de montaña. Nadie está libre de accidentes por muy experto que sea, pero igualmente todos somos libres de tomar decisiones más seguras.

By | 2018-04-16T13:53:44+00:00 abril 16, 2018|0 Comments

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