Accidente en cresta por desprendimiento

Caída por desprendimiento de un bloque durante la progresión de la Cresta del Calafat “Rasos de Catí” –(ALICANTE)

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Motivo del análisis: Accidente de un escalador que se precipita al vacío por desprendimiento del bloque que agarraba durante una travesía rocosa.

Introducción

Relatamos el accidente que sufrió el primero de una cordada mientras escalaban una cresta rocosa, este sufrió una caída de varios metros a causa de un desprendimiento de rocas provocado por el mismo lo que le indujo traumatismos y heridas leves que aunque en un primer momento les llevo a plantearse la petición de ayuda de los grupos de rescate al final la cordada decidió terminar la actividad por sus propios medios.

 

Marco geomorfológico

El relieve montañoso alicantino es extremadamente abrupto fruto de los plegamientos penibéticos que en dirección suroeste-noreste han dotado a Alicante de valles recorridos por sierras con fuertes desniveles aunque sus picos sean de poca altura, raramente superan los 1200 metros. Se suman multitud de aristas, crestas y paredes rocosas de gran verticalidad que han convertido a Alicante en un enclave europeo de primer orden para los aficionados de la escalada en invierno y de grandes paredes.

Los hechos se produjeron en la cresta de El Calafat, situada entre la Sierra del Cid y la Sierra del Maigmo. Esta cresta se puede considerar de pequeño recorrido y su punto más alto es 1002 metros sobre el nivel del mar, desde todo su cordal se tienen vistas en días despejados a toda la zona costera alicantina.

Cresta del Calafat

Suele ser una cresta frecuentada por montañeros que se inician en el mundo de la progresión por crestas porque al no ser demasiado larga y tener algo de equipación fija permite un acercamiento a sus técnicas de aseguramiento y progresión adecuada, además por su base discurren multitud de excursionistas dado que es un punto orográfico natural de intersección de diferentes senderos balizados los cuales son una buena vía de acceso en sus aproximación y retorno.

El lugar exacto donde se encuentra es en los llamados Rasos de Catí o Lomas de Pusa, lugar donde se erige la cresta como una singular peineta, cabe destacar que su vertiente sur contiene un puñado de vías de varios largos de más de cien metros de longitud indicada para escaladores expertos en técnicas de autoprotección.

La cresta es de roca caliza, en muchos tramos roca bastante suelta a causa de los fenómenos naturales como el viento y lluvia que han ido erosionando todo su cordal.

Datos de la actividad

La Cresta del Calafat tiene una longitud aproximada de unos 650 metros. Empieza en un espolón rocoso vertical que nos lleva a la parte más aérea superior, a partir de aquí recorre en destrepes y trepadas toda su longitud. En su parte superior presenta un panorama muy aéreo sobre todo en su vertiente sur donde se erige en verticalidad absoluta con una altura de más de un centenar de metros.

Aunque el nivel de escalada requerido no es muy alto, obligatoriamente y con una buena gestión del itinerario no supera el IV+, sí que tiene zonas expuestas y afiladas encontrando un paso de unos 40 metros que requieren de pasarlo entre las piernas o con mucho valor encararlo andando en equilibrio por su parte superior.

En el punto 6 se encuentra la cresta del Calafat

Como la mayoría de crestas y su extrema exposición a los agentes atmosféricos está formado por entramados de losas, piedras y bloques entramados entre sí de consistencia poco previsible en muchos casos.

Tiene para su aseguramiento algún anclaje expansivo tipo parabolt y algún clavo antiguo que ayudan a proteger los pasos más expuestos, lo que hace que muchos de los escaladores que deciden hacerla no lleven sistemas de autoprotección extra fiando su seguridad a los anclajes que dispone fijos. El encordamiento se puede decir que es necesario si se quiere realizar con un nivel de seguridad correcto ya que la exposición a la caída es prácticamente constante.

Condiciones ambientales

El día del accidente era un día soleado con una temperatura de los 17º a 20º durante el desarrollo de la actividad. El viento era prácticamente inexistente siendo esto poco habitual en esta zona, dado que es una zona muy venteada venga de donde venga el viento.

Es interesante saber, que la semana anterior las condiciones ambientales fueron muy diferentes ya que se produjeron en la zona fuertes lluvias después de una temporada muy larga de sequía que dejó el terreno de montaña inestable. Era previsible esperar que esta afección sobre el terreno con el consiguiente aumento de la inestabilidad afectará mucho más a una zona tan expuesta como es una cresta rocosa.

Datos de la cordada

La cordada estaba formada por un varón de 34 años de edad con experiencia en actividades de montaña tanto en época estival como invernal, con formación en escalada y progresión por crestas. Y con una alta condición física. Este había realizado varias veces esta misma cresta y muchas otras de la zona.

El otro miembro de la cordada tenía 40 años con poca experiencia en montaña, se estaba introduciendo en el mundo de la progresión en crestas y una condición física media/baja.

Se puede decir que el escalador que sufrió el accidente y que iba de primero hacía de líder.

Relato de los hechos por el líder del grupo

Sobre las 11:00 h mi compañero de cordada y yo estamos en el inicio de la cresta de el Calafat, después de equiparnos para la actividad. Arnés y casco de escalda, material de aseguramiento y autoprotección, … así como encordarnos para empezar la escalada. Decidimos que yo soy el que irá de primero durante toda la cresta ya que soy el que más veces la ha hecho, tengo más experiencia en este terreno y además mi compañero, me comenta que tiene dudas en liderar de primero la cordada.

El inicio de la cresta es la zona más aérea de la actividad, asegurada por algunos clavos antiguos, y quizás la parte más exigente, además al empezar en frio lo relativiza más. Lógicamente aquí los sentidos y concentración están al máximo. Esta primera parte la realizamos en dos largos de escalda, donde yo iba colocando anclajes de autoprotección para asegurar una posible caída.

Después de esta primera parte, continuamos en ensamble medio, separados por unos 15 metros de cuerda, entramos en una zona más cómoda y prácticamente horizontal en algunos puntos, es en este momento cuando en una progresión sencilla al cogerme de un bloque para esquivar por la izquierda la zona más afilada y sin prácticamente hacer fuerza lo desprendo arrastrando con el otros más pequeños, estos golpean mi cabeza, brazos, mentón y piernas. A la vez pierdo el equilibrio y caigo de espaldas sobre una pequeña cornisa unos dos metros por debajo de mí que afortunadamente paró mí caída en un primer momento, lo que ayuda a mi compañero a detenerme finalmente con facilidad dado que vamos en ensamble. Afortunadamente la mochila suavizo el impacto de mi espalda contra la cornisa.

Las lesiones que me produce la caída son cortes en cara y manos, con múltiples contusiones por todo el cuerpo. Después de evaluar los daños y viendo que no hay rotura de ningún hueso, decidimos no llamar a los equipos de emergencia e intentar terminar la actividad, dado que los escapes son muy expuestos. Rapeles por zonas poco estables.

Ya más tranquilos, pero con el susto en nuestras mentes, continuamos. Nos vamos dando cuenta que la actividad se alarga más de lo programado ya que progresamos mucho más lentos de lo que es habitual para mi, primero por mi estado físico, segundo porque a nivel psicológico el accidente nos afectó y nos hace ir pensando en un nuevo accidente. Al final llegamos al último tramo donde utilizando material de autoprotección que llevamos pudimos montar un rapel para no tener que realizar el ultimo destrepe el cual me hubiera costado excesivamente aumentando la inseguridad. Ya en el sendero llegamos andando al coche. No necesite más que unas pequeñas curas, pero cuando me enfrié tuve dolores por todo el cuerpo durante una semana que me impedían andar.

Reflexiones del escalador que tuvo el accidente

En esta ocasión no supe planificar la actividad según lo ocurrido los días previos, no tuve en cuenta que las condiciones meteorológicas de fuertes lluvias podrían afectar a la actividad de esta manera. Ahora ya no se me olvida.

Aunque había realizado la cresta en varias ocasiones sin incidentes, esta vez no supe leer el terreno y ver que era un terreno altamente inestable aunque esta apenas a 1000 metros de altitud y cercano a la zona donde normalmente, semanalmente, practico el montañismo. Con la cantidad de agua que los días previos recibió esa zona había la posibilidad de desprendimientos había aumentado aunque los agarres eran los mismo de siempre su estabilidad no era la misma.

Pequé en un exceso de confianza por tratarse de un terreno conocido y sencillo para mí, y además un día espectacular soleado y sin viento. El centrar mi atención en aconsejar y llevar a mi compañero me hizo dejar a un lado cuestiones básicas de seguridad y la confianza de haber realizado la actividad en numerosas ocasiones me hizo no prestar la atención necesaria. Ahora soy consciente de que el exceso de confianza aumenta la posibilidad de sufrir un accidente.

La planificación debe de ser conjunta junto a los demás integrantes en este caso de cordada. Porqué en este caso mi compañero no tenía toda la información de la actividad a realizar, debemos pasarnos toda la información entre todos los integrantes, cuanta más información tengamos más segura será nuestra actividad. Que hubiera pasado si yo no hubiera podido seguir tomando las decisiones? ¿Sabía mi compañero a quien llamar? ¿Qué hace o cómo actúa si me quedo colgando de la cuerda a más de cien metros de altura?

Una aportación para evitar estos accidentes, creo que podría ser la creación de una APP o WEB donde los practicantes de actividades en montaña que sufran un accidente puedan contar su accidente, donde se ha producido, condiciones etc y así al quedar registrado saber si esa zona como en este caso es propensa a desprendimientos así aumentaremos conocimientos de la zona donde vamos a realizar la actividad.

Análisis causal del accidente realizado por el Comité

Toda actividad de montaña tiene que ser planificada, esto es una regla de oro, un mandamiento de la seguridad de nuestras actividades. Pero cuando realizamos actividades donde las etiquetamos de fáciles y conocidas podemos caer en el error de no planificar sobre los que se llama la actualización al momento en que se van a realizar estas. Es decir, como estará el mismo terreno que ya hemos hecho fácilmente otras veces el día programado para hacerla. Y aquí es donde el protagonista de nuestra lección no analiza que los días anteriores se concentraron fuertes lluvias lo que aumento la inestabilidad del este tipo de terreno rocoso de por sí, ya inestable como son las partes superiores de las aristas y crestas. En la planificación debemos introducir el factor de incidencia sobre el terreno de los días previos al momento a realizar la actividad. Solamente quedarse en la previsión meteorológica al día de la actividad no es suficiente.

El exceso de confianza hizo estragos, aunque en la primera parte de la cresta es la más más difícil técnicamente realizándola con máxima atención y concentración en la forma de progresar. Cuando llega a la parte fácil parece que hay una pérdida de estas. En estos lugares recordamos el lugar y avanzamos con soltura, los agarres buenos los días anteriores los interpretamos también como consolidados, ya no comprobamos su estabilidad los damos por seguros, porque estamos en pensamiento automático. En un lugar como este y después de unas lluvias torrenciales nada es baladí todo debe ser revisado constantemente desde la consciencia. La mayoría de accidentes pasan en lugares catalogados como fáciles.

También un detonante de la perdida de la atención sobre la consistencia del terreno se debe en muchas ocasiones a nuestra preocupación y desviación de la atención a otros focos, en este caso, claramente estuvo en la preocupación sobre su compañero de cordada. Estos factores desestabilizadores de la atención son muy corrientes, y en terreno complejo como es una cresta hay que gestionarlos adecuadamente. Nos llevan a ganar seguridad en un punto, para perderla en otro. ¡Atención a esto!
En las crestas “progresión fácil” no significa “progresión segura”. En este tipo de terreno es importantísimo transitar con un compañero que sepa actuar con diligencia para parar la caída del compañero, quizás sea uno de los terrenos más difíciles de asegurar correctamente debido a la cantidad de factores que influyen, y porque la progresión en ensamble por lugares encrestados provocan más allá de los conocimientos que se tenga en como detener una caída, es más importante el saber reaccionar rápidamente a esta. No hablamos de retener caídas esperadas bien asentados o posicionado en una reunión, sino de caídas en progresión a la vez en muchas ocasiones. El peligro no está solamente en el terreno, sino también en el grupo. En este caso, afortunadamente la particularidad de la caída en primer orden sobre una cornisa somital hizo que aunque el segundo de cordada tenía poca experiencia pudo retener la caída.

Es destacable el efecto sobre la velocidad de progresión después de un accidente, pero es evidente que nuestro inconsciente convierte una probabilidad de un nuevo desprendimiento en algo más posible ya que lo hemos sufrido. Sesgo de la información inmediata que nos lleva a darle más importancia a la información reciente, lo que puede provocar relajación ante otros peligros concomitantes. Tenemos que acercarnos a la montaña con una valoración real de lo que nos puede pasar, claramente en una cresta un desprendimiento es mucho más probable de lo que pensaba nuestro protagonista y por esto afecta de forma especial en las valoraciones futuras del riesgo asumido. Pero el ir preparados sobre los peligros probables y sus consecuencias nos ayudará a mantener después de un accidente un estado de control de ansiedad importante para retomar la actividad con una percepción de la realidad correcta, aunque está claro que la información reciente, el susto de la caída y el dolor inconscientemente previene sobre el peligro en particular e influye sobre nuestras decisiones.

Debemos saber dónde estamos y a quien pedir ayuda externa en caso de accidentes, pero es también muy importante saber cuándo podemos salir para adelante con nuestros propios medios. Esto lleva un proceso de aprendizaje y experiencias largo, aunque ante la duda si existe un grupo de rescate no deberíamos retrasar una llamada de auxilio. Por lo menos, avisar de nuestra situación más vulnerable físicamente después del accidente y de la decisión de continuar. En este caso la decisión de nuestra cordada fue la correcta.

La importancia del material que llevamos, en este caso un material extra para equipar facilitó la salida de la cresta montando un rapel y evitando un destrepe que en las condiciones del accidentado hubiesen sido de alta dificultad. Debemos llevar siempre material para los imprevistos, sobre todo de los más probables, pensar que minimizar las consecuencias es una de nuestras mejores armas, tanto como poner todo lo posible para que el accidente no se produzca.

Agradecimiento

Nuestro más sincero agradecimiento a nuestros protagonistas por su exhaustivo, riguroso y completo análisis de los hechos. Igualmente gracias por las recomendaciones sugeridas.
Con toda seguridad estas aportaciones evitarán que hechos similares vuelvan a producirse en el futuro.

Pon Atención:  Esto es un análisis de un caso que te puede ayudar a ver defectos en tu toma de decisiones, en ésta y otras actividades de montaña. Nadie está libre de accidentes por muy experto que sea, pero igualmente todos somos libres de tomar decisiones más seguras.

2017-10-15T14:02:03+00:00