Rescate en Punta Espata

Lecciones Aprendidas

Cuasi accidente – Punta de la Espata. Villanúa (Huesca)  7 de Diciembre de 2016

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Motivo del análisis: Rescate en la canal norte de la Punta de la Espata de una montañera sola y enriscada, sin posibilidad de seguir adelante o retroceder sin poner en grave riesgo su vida.

Introducción

Recibimos en el Comité de Seguridad un relato de una montañera solitaria, que tuvo que ser rescatada el mes de diciembre de 2016 en el Pirineo aragonés. En su escrito ella misma analizaba y confesaba varios errores, que había encontrado en su propio análisis, y que la llevaron a que tuviera que ser auxiliada por el GREIM. Al relato de los hechos hemos añadido, desde el Comité de Seguridad, información que ayude a contextualizar el escenario, y reflexiones nuestras que ayuden a lograr un aprendizaje basado en experiencias ajenas.

En el análisis de estos casos es importante no “criminalizar” a la víctima, sino que su experiencia ha de hacernos reflexionar sobre nuestras propias conductas cuando realizamos actividad en montaña. La falta de información, el error en la valoración de nuestras capacidades, o de las condiciones del terreno son factores clave para evitar la producción de accidentes a los que TODOS estamos expuestos.

Marco Geográfico

En primer lugar hay que remarcar que los hechos que vamos a tratar no se producen en Punta Espata (situado algo más al sur) sino en las inmediaciones de la denominada Punta d´a Ralla/Pico de la Ralla. La confusión es debida tanto a errores cartográficos como a confusiones terminológicas por la mayor visibilidad de este Pico de la Ralla desde la población de Villanúa (Valle del Aragón, Huesca).

Esta cima, de modesta altitud, se encuentra situada en el Macizo de Collarada, donde se agrupan varios picos por encima de los 2.600 metros y que tiene en la Punta Collarada la máxima altura de la comarca con 2.883 metros de altitud. Esta zona destaca por su base de roca caliza, lo que provoca no solo la aparición de grietas y simas, sino unos relieves muy abruptos fruto de la acción glaciar, que son acompañados de zonas de praderios alpinos y masas boscosas de pino negro y abeto. La acción humana durante años ha “acercado” la montaña con la creación de una pista forestal de 13 kilómetros de longitud, que desde el municipio de Villanúa permite, previa autorización, alcanzar las inmediaciones del Refugio del Cubilar de la Espata, situado a prácticamente a 1.700 metros de altura.

Esta Punta de la Ralla en su ruta habitual, accediendo desde el Refugio del Cubilar de la Espata al Collado (cota 2041) situado al SO del citado Pico, y desde ahí avanzando por el cordal (primero en dirección Norte y posteriormente E), presenta ciertas dificultades, especialmente en cuanto a elección del itinerario. La zona es relativamente poco transitada por excursionistas, y sin embargo tiene muchas trazas de paso ganadero, que provocan que haga falta prestar especial atención en la elección del itinerario, así como a la correcta identificación y valoración del terreno por el que avanzamos. En su parte final afloran diversas formaciones rocosas que, sin llegar a exigir el uso de las manos para trepar, sí que han de ser tenidas en consideración.

En los meses invernales, con el terreno cubierto de nieve, la situación cambia por la fuerte exposición a los vientos de la zona, así como por la diversidad de orientaciones y pendientes que nos vamos a encontrar en un terreno,  fundamentalmente de pastos, propicio al desencadenamiento de aludes. La acumulación de nieve en vaguadas y en los sotaventos (laderas a resguardo de la dirección donde sopla el viento), junto con el transporte por este mismo de la nieve, hacen de éste un terreno con numerosas trampas.

No obstante, y como veremos a continuación, los hechos que vamos a describir, se produjeron en su ladera norte, zona que representa un desnivel mucho más escarpado que la ruta normal y que excede de las dificultades propias del senderismo.

Reproducción del mapa IGN (1:10.000) de la zona

Condiciones ambientales

Los hechos se producen el 7 de diciembre de 2016. Nos encontramos en el final de la temporada otoñal, ese incierto periodo del año en que podemos encontrarnos nieve en abundancia, como anuncio del invierno inminente, o seguir con los colores pardos del otoño. En cualquier caso nos encontramos en los días más cortos del año, aspecto que debemos tener en cuenta en nuestra planificación, e inmersos en un periodo festivo que nos urge a elaborar planes lejos de casa para aprovechar esos días.

En concreto, el mes de noviembre de 2016 fue muy húmedo en Aragón, lo que generó importantes acumulaciones de nieve en las montañas pirenaicas en fechas tempranas, aunque de forma algo desigual. Las bajas temperaturas permitieron que se mantuviera el manto nivoso durante los primeros días de diciembre.

Espesores de nieve recogidos por la Delegación de AEMET en Aragón.

La necesidad en estas fechas de material de seguridad para progresar por terreno nevado, piolet y crampones, junto con el material que nos permita una cómoda evolución por el terreno, raquetas de nieve o esquís de montaña,  se hace obvio, y son herramientas imprescindibles para una actividad segura.

Datos Personales

Se trata de una montañera solitaria mayor de 40 años, con nueve años de experiencia en montaña y  buena forma física. Su experiencia, como ella misma afirma, ha sido  forjada en compañía de otras personas, que eran quienes adoptaban habitualmente las decisiones, antes y durante la actividad; por tanto es una experiencia limitada, al no estar acostumbrada a la planificación de actividades ni a la toma de decisiones sobre el terreno.

El hecho de ir sola, como en el día de los hechos, implica que no hay más personas para observar, contrastar y debatir los hechos que van aconteciendo, y que en caso de necesidad se limita enormemente la posibilidad de pedir ayuda.

Es de agradecer que nuestra protagonista no se limita únicamente a relatar lo sucedido, sino que nos aporta su propio análisis de los hechos. Consideramos importante compartir esta autoevaluación de la misma, así como las medidas que ella considera podrían implementarse para evitar hechos similares y disminuir accidentes en el futuro.

Relato de los hechos por la persona rescatada

“Sobre las 14h30m, me dirijo al pico de La Espata subiendo con raquetas de nieve por la Canal norte. La nieve es de buena calidad y agarra bien. Voy subiendo al principio de forma muy fácil y siguiendo unas trazas. Poco a poco la pendiente se va poniendo más fuerte y voy zigzagueando. Las raquetas siguen agarrando muy bien a pesar de la fuerte pendiente.

Desaparecen las trazas pero, como tengo claro el objetivo, sigo subiendo con las raquetas, aunque se hace cada vez más vertical. Intuyo que después habrá un rellano, que se encuentra cerca del camino normal de subida, antes de atacar la cumbre, motivo por el que sigo avanzando hacia arriba ya que cada vez veo más complicado  retroceder bajando (bien es sabido que siempre es más fácil subir que bajar). Varias veces pensé retroceder pero como conseguía seguir avanzando bien, dejé esta idea de lado, pensando que bajaría por mejor camino. 

En un determinado momento la cosa se pone complicada, la nieve es más blanda, se rompen mis huellas, la ascensión es más vertical. Intento seguir pero, o la pendiente es demasiada vertical y se me rompen las huellas, o me encuentro con roca con una fina capa de nieve donde no agarran las raquetas y resbalo.

En un momento se me sale la puntera de la bota de la raqueta que se me queda enganchada por el tobillo. A duras penas consigo volver a colocar la raqueta correctamente y atarla bien. La repisa donde me encuentro es muy estrecha y poco estable. Intuyo que si consigo sobrepasar este mal paso (200 m) llegaré a una especie de rellano que me permitirá llegar a la ruta marcada como camino en mi GPS.

Para asegurarme que mi intuición es la correcta decido llamar a un amigo guía de montaña de la zona, y es cuando me doy cuenta que no tengo cobertura. Son aproximadamente las 15:00h. Sigo intentándolo varias veces, echando pestes y sin conseguir pasar. Saco el piolet de la mochila para intentar sujetarme mejor, pero es imposible pasar con las raquetas. Soy consciente que si tuviera calzados los crampones sería más fácil, y casi seguro que podría pasar, pero la maniobra para sacar los crampones de la mochila, y quitarme las raquetas para calzar los crampones, no es nada evidente, y además es muy arriesgada.

De repente escucho deslizarse a lo lejos unos esquiadores, les llamo, no me oyen. Recuerdo que mi mochila lleva un silbato y me pongo a silbar sin parar hasta que me oigan. Cuando veo que se detienen, me pego a la pared y levanto los dos brazos en señal de petición de ayuda. Se paran, me han visto y conseguimos intercambiar cuatro palabras. Me dicen que no me mueva, van a llamar para pedir auxilio. Se sientan en una piedra en el sol y se ponen a esperar conmigo, vigilando cada uno de mis movimientos. Estoy en la sombra y empiezo a tener frio…, consigo sacar el plumas de la mochila pero los pies y las manos tienen memorias de antiguas congelaciones Intento otra vez moverme para arriba o hacia abajo, pero me ven los esquiadores y me instan a no moverme. Aparece un helicóptero. Han pasado unos 40 minutos más o menos, se para al lado de los esquiadores y habla con ellos. Veo que se marcha el helicóptero… al rato se coloca encima mía y por megafonía me preguntan cómo me encuentro y me dicen que en breve volverán a rescatarme.

Se marcha el helicóptero y vuelve al rato. Oigo y siento mucho viento encima de mí, me pego a la pared. Al rato escucho la voz de un hombre que se está acercando, le veo. Intenta acercarse a mí pero el terreno es muy resbaladizo. Llama a sus colegas y al rato depositan a otro hombre que nos tira una cuerda. Se acerca el primer socorrista, me pasa un arnés, me encuerda y una vez asegurada me puedo quitar las raquetas, y me ayuda a colocarme los crampones. Me pasa otro piolet y vamos salvando el pasaje complicado, menos de 200 metros, hasta llegar al rellano donde unos minutos después nos recoge el helicóptero.”

Lecciones aprendidas

Párrafo 1- Las actividades invernales hay que planificarlas contando con la escasa duración del día. Las 15h es horario de estar ya en el coche y no en la zona de cima. Cualquier retraso o incidente a esas horas va a implicar casi seguro que se haga de noche. Madruga y deja un margen de maniobra, mínimo 2 horas, entre el final de la actividad y la puesta del sol.

Párrafo 2 – La existencia de trazas en terreno invernal NO es sinónimo de seguridad. No sabemos de quién son, qué intención llevan ni de cuándo son esas huellas. Pueden dirigirnos hacia un terreno que no dominamos por nuestro nivel técnico, o incluso a un destino erróneo, podemos aparecer al pie de una vía de escalada cuando nuestra intención era dar un sencillo paseo, y desde luego nos van a transmitir una falsa sensación de seguridad en cuanto a la estabilidad del manto nivoso. No te fíes de los que han pasado antes que tú.

Párrafo 3 – Todo el material de montaña que tenemos tiene ciertas limitaciones de uso. Hay situaciones en las que va a funcionar perfectamente y otras en las que resulta inadecuado, cuando no peligroso directamente. Tenemos que aprender a valorar sus límites de uso y nuestra capacidad técnica. Las raquetas de nieve no son adecuadas fuera de terreno nórdico (pendientes inferiores a 25º) o con nieves duras por su limitada capacidad de agarre. Debemos prever con antelación los cambios del terreno o de la nieve para cambiar a crampones en terreno favorable.

Párrafo 4 – El trabajo previo para conocer la zona solo a través de GPS es insuficiente. Hay que complementarlo con el trabajo con buenos mapas y una buena observación constante del terreno. La realidad no está en las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos.

Párrafo 5 – Nuestra mentalidad está adaptada al medio urbano. Estamos acostumbrados a vivir en zonas de confort (cobertura móvil constante, medio poco cambiante,…) y nos cuesta cambiar “el chip” cuando salimos al medio natural. En terrenos montañosos hay que partir de la base de que no vamos a tener cobertura telefónica de manera constante.

Párrafo 6 – ¿Qué ocurre cuando vamos solos a la montaña y tenemos un problema? Dependemos únicamente de nuestras posibilidades de comunicación con el exterior, y si no hemos previsto algún medio alternativo a la telefonía convencional pasamos a tener un problema serio. En este caso la fortuna de coincidir con otro grupo de montañeros, y acordarse de algo tan “inocente” como el silbato en el cierre de la mochila, permite solventar una situación que podría haber sido dramática. Ir solo a la montaña implica  la necesidad de contar con medios alternativos de aviso en caso de problemas, aparte de extremar el rigor en la planificación y toma de decisiones durante la actividad.

Otras conclusiones

Como hemos visto este cuasi-accidente tiene una serie de precursores y condicionantes importantes. Sin embargo no hemos hablado más que de pasada de otras circunstancias no menos importantes: la planificación de la actividad y la toma de decisiones.

Nuestra protagonista decide realizar la actividad tras realizar consultas personales sobre la zona y descargar varios tracks para GPS. Debemos preguntarnos y valorar qué información se nos da y por qué personas, qué capacidades físicas y técnicas tienen, qué conocimiento tienen de las nuestras y su capacidad para valorarlas. Con los tracks de GPS hay que tener iguales precauciones, verificar de cuándo es ese track, si está hecho en la misma estación,…

Sin embargo, una vez en el terreno, decide tomar iniciativas propias para aprovechar mejor la jornada, enlazando un par de cimas y buscando un camino más corto para unirlas. Este camino más corto, supone adentrase en la cara norte de la Punta de la Ralla, que carece de una ruta normal y supone mayores dificultades técnicas.

Vista de la vertiente norte de la Punta la Ralla con el itinerario marcado.

Análisis de los hechos que hace la persona rescatada

“1.-Orientación: La orientación es uno de mis mayores problemas en la montaña. Había descargado el track de Wikiloc para hacer La Espata y el Somola Sur. Me quedé en la cabeza con una referencia al collado de Marañán situado entre los dos picos, y pensé que podría acceder a la Espata desde ahí, evitando dar la vuelta por el sur. Desde el valle, no aprecié correctamente la pendiente y teniendo claro cuál era el pico de la Espata, y viendo que la nieve era de calidad, decidí acortar camino  dirigiéndome directamente hacia el pico en lugar de pasar por el collado. De hecho e incluso ahora, mirando los mapas “no veo” por las curvas de nivel que la pendiente que cogí fuera tan fuerte. Por otro lado al iniciar la ascensión vi unas huellas, que por cierto perdí después.

2.- Toma de decisiones: En esta ocasión no supe tomar la decisión a tiempo de cómo mínimo cambiar las raquetas por los crampones, sacando el piolet, o darme la vuelta a tiempo retrocediendo para ir por el collado. Solo me acorde de los crampones cuando me encontré en dificultad con un pasaje de roca por el que tenía que pasar, y en una situación demasiado precaria para poder descalzar las raquetas y cambiarlas por los crampones (que por otra parte por ser nuevos y de estreno no estaban acoplados  perfectamente a las botas… otro fallo).

3.- Conocimiento del medio: El día era espectacular y la nieve buena por lo general en la ascensión. No evalué correctamente los horarios, y que a pesar de estar en una canal norte, con el paso de las horas, la calidad de la nieve empeoraba, y por lo tanto se ablandaba rompiéndose las huellas; lo cual complicaba excesivamente la posibilidad de retroceder por el mismo camino por el que había subido, ya que se rompían las huellas y se resbalaba.

4.- Personales: El hecho de ir a la montaña sola. Ya lo sé, no se debería… Solo llevo 9 años saliendo a la montaña. De repente me he encontrado totalmente sola y sin compañeros….siendo la montaña el único lugar donde me siento tranquila y en paz, pero con el agravante que no estoy todavía suficientemente preparada…y sin apenas amigos montañeros con los que salir.

A veces contrato guía para salir a la montaña, o me apunto a actividades de grupo, pero el nivel de los grupos rara vez es el que deseo, y no soy millonaria y no puedo pagar siempre que quiero salir a la montaña.

Además, me doy cuenta que cuando más aprendo y evoluciono en la montaña es precisamente cuando voy sola y me tengo que buscar la vida. A menudo he solicitado cita con guía para hacer el trabajo preparativo a mis salidas, me gustaría poder disponer de un asesoramiento a la hora de programar la salida, repasar la ruta, los mapas, los tiempos (estoy dispuesto a pagar unas horas de “oficina” para ello) y hacer un debriefing al regreso de la actividad manteniendo un teléfono de contacto durante la actividad. Parece que las empresas de guía no tienen tiempo para eso o no les interesa…es una pena, a mi este servicio me ayudaría muchísimo.”

Acciones que la persona rescatada considera que se podrían organizar o proponer para evitar hechos similares

– Después de un rescate en montaña, creo que sería muy interesante hacer un seguimiento con el “rescatado”, ofreciéndole, o incluso obligándole en un momento dado, a asistir a unas horas de análisis de su accidente, debriefing, aprendizaje de sus errores para que estos NO se vuelvan a producir. Se podría plantear la obligación para  cualquier persona rescatada a pagarse un cursillo de un mínimo de dos horas por ejemplo. Se mantiene la gratuidad de los rescates pero se obliga a los rescatados a seguir unas clases de seguridad y análisis de su accidente.

– Crear una aplicación de móvil donde la gente que sale a la montaña puede dejar registradas su ruta, sus datos del día y hora de salida, y donde tendrían que registrar su regreso en el pueblo después de la actividad. De tal forma en lugares sin cobertura, si llegado una determinada hora el montañero no ha señalado su regreso, se dispondría de datos para poder encontrarlo de forma más rápida y de forma automática se daría la voz de alarma al llegar la noche. Antes de lanzar la búsqueda se podría llamar al montañero para comprobar si está en zona segura o en apuro. Se podría instalar también una forma de cobro de multa si el montañero olvida avisar que ha regresado bien.

– Crear una plataforma que funcionaría igual que un “blablacar” o “couchsurfing” para permitir a montañeros aislados poder contactar con otros montañeros para hacer actividad, y así no verse obligados a salir solos a la montaña. Se podría plantear la plataforma para que la gente salga entre sí sin más, o constituyera pequeños grupos para contratar guía.

 

Recomendaciones del Comité de Seguridad

Desde el Comité de Seguridad NO recomendamos juntarse con personas que NO se conocen entre sí. Por el contrario nos parece muy acertado la posibilidad de contratar un guía entre varias personas.

Las raquetas de nieve tienen sus limitaciones, y no deben emplearse en pendientes fuertes ni heladas. En este tipo de laderas los crampones y el piolet son indispensables.

Un error habitual es no encordarse o colocarse los crampones a tiempo y en lugar seguro.

La evaluación sobre el terreno debe ser continua. Hay que comprobar el estado de la nieve, cómo evoluciona en función de la orientación, de la temperatura…

Una de las situaciones que conducen a más accidentes es el extravío. En ocasiones las rutas de invierno son diferentes a las de verano, principalmente por el peligro de aludes.

Las 15.00h no es una hora adecuada en invierno para estar todavía ascendiendo. En diciembre los días son más cortos y disponemos de menos horas de luz. Una simple torcedura de tobillo puede suponer que tengamos que pasar la noche al raso…

Hay que saber darse la vuelta a tiempo. Muchas veces es una excelente estrategia de seguridad.

Es importante ir comprobando la cobertura telefónica. Y más si se va sólo.

A veces la “suerte” hace que aparezcan otros esquiadores en el momento apropiado… pero no es lo habitual si se realizan rutas por zonas poco frecuentadas.

Valora los cambios dados a la actividad sobre la marcha, recapacita ante un imprevisto y las posibles consecuencias antes de cambiar el recorrido.

Para realizar cualquier actividad en montaña es esencial prepararse, informarse y equiparse correctamente.

Conseguir una información veraz, completa y actualizada está en nuestras manos. Las fuentes de información son muchas, pero hay que estudiarlas y contrastarlas. No vale cualquier blog o página de internet…

Una excelente ayuda para la planificación de actividades, y para dejar constancia de tus actividades en el caso de ir sólo, es la siguiente:

http://mapa.montanasegura.com/

Agradecimiento

Nuestro más sincero agradecimiento a nuestra protagonista por su exhaustivo, riguroso y completo análisis de los hechos. Igualmente gracias por las recomendaciones sugeridas.

Con toda seguridad estas aportaciones evitarán que hechos similares vuelvan a producirse en el futuro.

Pon Atención: Esto es un análisis de un caso que te puede ayudar a ver defectos en tu toma de decisiones, en ésta y otras actividades de montaña. Nadie está libre de accidentes por muy experto que sea, pero igualmente todos somos libres de tomar decisiones más seguras.

2017-10-18T16:49:11+00:00