Observatorio 2018-04-16T12:54:54+00:00

El observatorio de Seguridad es una herramienta creada desde el Comité de Seguridad de la FEDME para la toma de datos, estudio y valoración de la accidentalidad en las modalidades deportivas que le son propias.

Esta formado por un grupo de personas de distintas federaciones autonómicas comprometidas con la seguridad en montaña y abiertos a la colaboración de y con todos aquellos entes que compartan los objetivos y valores del Comité de Seguridad FEDME.

ESTADÍSTICAS DEL COMITÉ
OTRAS ESTADÍSTICAS
Terminología sobre deportes de montaña en la normativa de espacios naturales protegidos

2016 ha sido el primer año en el que hemos empezado a recoger datos desde el Observatorio de Seguridad de la Fedme. Un comienzo costoso por las reticencias en mostrar los datos de accidentalidad: No es algo de lo que avergonzarse ni ocultarlo, la montaña entraña riesgos y solo conociéndolos, y conociéndonos, podemos aprender de los errores y establecer medidas preventivas adecuadas. A las peticiones efectuadas han respondido 7 federaciones autonómicas y a estos datos se han añadido los aportados por el Servicio de Montaña de la Guardia Civil.

El punto de partida inicial es que a 31 de diciembre de 2016 había 107.264 federados Fedme, número al que habría que añadir los federados que cuentan únicamente con licencia autonómica. Esta cifra nos ofrece una información relativa pues no llegamos a saber el número de días y horas de práctica totales. De igual modo a día de hoy no podemos saber el número de rescates totales, sumando todos los realizados por los distintos grupos de rescate operativos. Y aun así, aun faltaría por saber el dato de autorescate (situaciones solventadas por el propio grupo) ni los datos de aquellos accidentes que implican lesión pero no rescate. Una ardua tarea…

Los datos del Servicio de Montaña de la Guardia Civil, que tienen presencia en buena parte del territorio y realizan una recogida de datos univoca (aunque hasta en 10 CCAA no son el grupo de primera intervención) afirman que realizaron, en 2016, 950 rescates con un total de 1434 rescatados.

Analizando estos datos vemos que el perfil del accidentado sería un varón (65%), No federado (75%), que practicaba senderismo (46%) y con la sobreestimación de posibilidades (46%) como principal precursor del accidente. Destaca también el importante número de menores (9%) rescatados.

Por lo que respecta a estos datos y a los montañeros federados, sería interesante saber si ese 25% de rescatados es acorde o no a la proporción de montañeros y así entrar a valorar la mayor o menor tasa de accidentalidad de los federados respecto a quienes no lo son. Cruzando la estadística de la Guardia Civil (368 federados rescatados) con el número de federados (107.264 en la Fedme) supone que solo un 0.34% de los federados son rescatados. Este dato hay que tomarlo con mucha precaución puesto que ni los federados Fedme suponen el total de federados en montaña, ni el número de rescates del Greim indica el total de los rescates realizados en nuestras montañas.

Respecto a las federaciones autonómicas, hay que recordar que los datos de siniestralidad se obtienen a través de los partes de accidentes comunicados a las diferentes aseguradoras. Hasta ahora la cantidad de información es bastante limitada y por ello se está trabajando en la creación y establecimiento, previsto para 2018, de una hoja de toma de datos homogénea para así poder trabajar mejor con estos datos.

En general surge un patrón común en lo relativo a las actividades con mayor siniestralidad: el senderismo, las carreras por montaña y la escalada son las tres actividades que concentran el mayor número de partes. EL dato del senderismo es imaginable puesto que es, con casi plena seguridad la actividad que más se practica, pero no deja de ser curioso puesto que también es la actividad más sencilla y que la menor carga “técnica” tiene.

Las Carreras por montaña son una práctica en auge total y que aúna peligrosamente tres características: el gran, y creciente, número de practicantes, la aparente sencillez de esta modalidad y la escasez de material con que se realiza. Adicionalmente hay que valorar y estudiar a futuro que índice de lesiones hay frente a accidentes.
Respecto a la escalada hay, igualmente, que detenerse en un estudio más pormenorizado para diferenciar lesiones de accidentes y poder valorar si hace falta una mayor formación técnica en nuestros federados, o si por el contrario hay que incrementar los esfuerzos en los buenos hábitos de entrenamiento.

Haciendo un repaso a los datos aportados por las distintas federaciones autonómicas veremos que en general hay pocas distinciones entre ellas.

Empezando por Andalucia, comunidad pionera en implantar un sistema de obtención de datos, el OSMA, lo que permite que lleven un mayor bagaje en este campo. En 2016 hubo 449 partes emitidos por los más de 22.200 federados.

Los datos de Cantabria reflejan una tasa de accidentalidad del 4,50% con 233 partes para 5100 federados.

La Federación Castellanomanchega destaca especialmente por el elevado número de partes emitidos relacionados con la escalada en rocódromo (12%), actividad que suele centrarse específicamente en el entrenamiento. Un dato a vigilar para analizar las causas y valorar acciones preventivas. En el cómputo global 153 partes emitidos para 3.900 federados.

Castilla y León recoge de forma indistinta las actividades de senderismo y media montaña lo que eleva el número de partes hasta el 42% en estas actividades. Reporta 566 partes entre sus más de 11.200 federados.

La federación madrileña cambia el guion general puesto que sus partes por accidentes en la práctica de la escalada (16%) suponen la segunda modalidad deportiva con mayor siniestralidad. Contabilizan 606 accidentes entre sus más de 14 federados.

Cataluña presenta una igualdad absoluta entre los partes emitidos por lesiones en senderismo y carreras por montaña suponiendo entre ambas prácticamente un 50% del total de los 2576 partes. En 2016 la FEEC se quedó en las puertas de los 40.000 federados.

Por último, la federación riojana acumula un 26% de siniestros en la modalidad de Montañismo (actividad que no recogen el resto de federaciones).

CONCLUSIONES

  1. Existe una enorme dificultad para obtener datos comunes de siniestralidad. Tanto por la diversidad de grupos de rescate como por las diferentes disposiciones de las federaciones autonómicas y/o sus aseguradoras.
  2. Hay que conseguir trabajar en base a una ficha de toma de datos lo más homogénea posible. De este modo podremos trabajar con los mismos datos y conceptos.
  3. El conocimiento de la siniestralidad abre la puerta a una mejor prevención.
  4. Es imprescindible un mayor compromiso en la obtención de estos datos por todos los entes intervinientes (federaciones autonómicas, compañías aseguradoras, grupos de salvamento, …)